Se marchitaron los minutos que deseaban fueran eternos,
como eterna la esperanza que tan bien se marchito.
Deseando tu cuerpo, tus labios en mi piel, tus ganas al verme y saber que todo eso lo provocaba,
se marchitó la ilusión de verte al despertar, al acostarme o en plena madrugada en cualquier día del año.
Y reproduzco en mi mente una y otra vez cada palabra, cada mirada, cada frase dicha, cada canción escuchada y pregunto ¿qué hubiera pasado si realmente hubiera dejado que vieras mi alma?
Ciertamente viste mi cuerpo desnudo deseando que lo poseyeras una y otra vez, pero a mi alma no la desnude junto a mi cuerpo.
Se marchito la espera y paciencia que no tengo y que deseaba que me dieras una luz para seguir alimentando, pero una vez más te encierras en tu mundo multicolor y me dejas atrás.
Y se marchitaron los minutos de la espera para avivar mi fe, por que entendí que esa aroma, esas mirada nostálgica de niño perdido que desea que lo vean a el y no lo que es, no son para mi.
Me despido de esta manera por que aunque no lo quiera la esperanza y los minutos se marchitaron ya...
No hay comentarios:
Publicar un comentario